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Almuerzo saludable y sostenible

¿Cuántas veces hablamos de la importancia de llevar a cabo una alimentación sana en edad escolar? No cabe duda… ¡MUCHÍSIMAS!. Pero, ¿nos hemos parado a pensar que también debe ser sostenible?

Esta experiencia que os presentamos, dio comienzo durante el curso 2019-2020 pero se vio drásticamente interrumpida por lo que ya todos conocemos. Este año, la hemos retomado y, por los buenos resultados que hemos observado, esperamos que no tenga final.

Todo comenzó con un extraño mensaje aparecido en cada una de las aulas del colegio. Era una invitación.

De manera ¡URGENTE!, en esta sorprendente invitación, se nos citaba a una hora y en un lugar señalados. Fuimos todo el colegio y SÍ, lo habéis averiguado, era La Tierra que nos pedía ayuda.

Rápidamente nos pusimos manos a la obra. Ideas a montones para poder salvar el planeta y, entre todas, la mejor: dejar de usar botellas de un solo uso en el colegio. Los termos de colores y las cantimploras empezaron a fluir… ¡PRIMER OBJETIVO CONSEGUIDO!

La segunda parte de la experiencia implicaba un compromiso mayor, se trataba de mejorar la calidad de los almuerzos. A lo largo de toda la etapa educativa se informa y se insiste en la importancia de venir al colegio con la energía de un buen desayuno. A este consejo, se une la necesidad de tomar un ligero almuerzo a media mañana a base de fruta o de un lácteo, incluso un puñadito de frutos secos no tostados o un pequeño bocadillo, a ser posible salado. Tratamos en todo momento de evitar los productos azucarados.

Con estas indicaciones, hemos ido viendo una evolución en la calidad de los almuerzos, sobre todo en los cursos superiores de primaria.

Hasta el momento todo está funcionando fenomenal. La respuesta ha sido muy positiva, así que decidimos introducir el siguiente concepto clave: ALMUERZO SOSTENIBLE. De nuevo, grandes caras de sorpresa y, ¿ahora que tenemos que hacer? nos preguntaban las niñas con curiosidad. Pues bien, llegó el momento de comprometernos con el cuidado del único planeta en el que podemos vivir. La propuesta es sencilla: procurar que nuestros almuerzos generen la mínima cantidad de residuos que no se puedan RECICLAR.

Los pequeños contenedores, que hemos recibido en el colegio, han sido de gran ayuda para poder realizar un RECICLAJE REAL y EFICAZ.


Después de recordar el uso de cada uno de ellos, según su color, insistimos mucho en el nuevo contenedor de nuestra ciudad: el amarillo.


Unas pequeñas indicaciones para solventar las dudas que teníamos sobre su uso y listo… ¡Cada residuo en su lugar!

Antes de esta experiencia, los sacos de los contenedores del patio se llenaban de una mezcla de residuos. Ahora, hemos tardado diez días en llenar dos bolsas, no sacos, de residuos orgánicos y dos bolsas de envases.

Nos sentimos muy orgullosas de saber que hemos puesto nuestro pequeño granito para mejorar nuestra ciudad y con ella La Tierra.

Como dice nuestro Ayuntamiento #PuesYaEstaría

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