¡El alumnado de Educación Infantil ha disfrutado de dos excursiones este trimestre que nos han encantado! Estas visitas han puesto a prueba nuestros sentidos, imaginación y aprendizajes, ofreciendo experiencias inolvidables, llenas de diversión fuera de las paredes del aula.
1. Aventura de los Sentidos en el “Pulmón” de Valladolid.
Nuestra primera parada fue el 30 de octubre, cuando el Campo Grande se convirtió en el escenario de la actividad “Descubriendo el Campo Grande con los sentidos”. Nuestras alumnas se transformaron en auténticas detectives de la naturaleza, ejercitando la vista, el oído, el olfato y el tacto.
¡Manos a la obra! Tocaron la rugosidad de los troncos, escucharon el trinar de los pájaros y observaron la paleta de colores del otoño, además de unas ardillas muy curiosas, patos americanos y pavos reales, entre otros animales. El objetivo fue claro: acercar las zonas verdes, fomentar el respeto por los animales y las plantas del parque, y desarrollar la curiosidad como primer paso para la conservación del medio natural. ¡Un verdadero baño sensorial en el corazón de la ciudad!
2. Tras la pista de Colón en la Casa Museo.
Pocos días después, el 14 de noviembre, el alumnado cambió de registro y se embarcó en un viaje al pasado visitando la Casa Museo Colón de Valladolid.
Esta segunda excursión encendió la imaginación de nuestras pequeñas marineras. El museo, dedicado a la figura del descubridor, ofreció una oportunidad única para conocer la época de las grandes expediciones y los secretos del mar.
Gracias a las exposiciones y maquetas, pudieron:
- Ver réplicas de barcos y mapas antiguos que les transportaron a alta mar.
- Aprender sobre culturas lejanas a través de las piezas precolombinas.
- Descubrir cómo fue la vida y los viajes de Cristóbal Colón.
De la mano de nuestro guía experto, nuestras exploradoras conocieron un lugar lleno de historia justo en su ciudad, despertando el interés por el conocimiento de otras épocas y el valor de la curiosidad.
Estas dos salidas demuestran la gran importancia de la educación experiencial. El contacto directo con la naturaleza y con la historia local no solo refuerza lo aprendido, sino que fomenta valores de respeto, curiosidad y aprecio por el entorno.
Pero más allá de los conocimientos, el verdadero éxito ha sido el comportamiento ejemplar de nuestras pequeñas exploradoras. Las alumnas demostraron en todo momento su madurez, prestando atención, siguiendo las indicaciones y mostrando un entusiasmo contagioso.
¡Gracias, pequeñas exploradoras, por demostrar que, con ilusión y buen comportamiento, el aprendizaje no tiene límites!
¡Esperamos con ilusión las aventuras que nos deparará el próximo trimestre!