¡Nos vamos a Sevilla!

El primer día cuando llegamos todo el mundo nos recibió muy bien, tanto las Hermanas como las niñas del internado. Nos enseñaron todo: los dormitorios en los que íbamos a dormir todas las noches y también el comedor ¡que sepáis que la comida de los días posteriores estuvo muy rica! Un momento después nos dejaron jugar, hablar por teléfono con nuestros papás y por último nos fuimos a dormir.

Una de las cosas que más nos gustaron fueron las habitaciones: las camas eran super cómodas en un gran pasillo donde estábamos todas juntas. Las noches se llenaban de risas con nuestras amigas del cole y las nuevas amigas que conocimos en Sevilla. Una de las noches fue muy guay porque las mayores hicieron un pase de modelos de pijamas, aunque al día siguiente estábamos cansadas y un poco dormidas.

También tuvimos tiempo para conocer Sevilla: la Plaza de España, la Catedral y su gran subida a la Giralda, el paseo junto al río Guadalquivir y la Torre del Oro…  Aunque todo el viaje fue un poco lluvioso y nos metían prisa para ir de un lado a otro, lo hacíamos encantadas porque nos íbamos muriendo de risa y hablando de nuestras cosas con nuestras compañeras.

En realidad, lo que más guay nos pareció fue comer todas juntas en un restaurante de Sevilla, comprar recuerdos para regalárselos a nuestros padres cuando volviésemos a Valladolid y el caprichito que nos dimos en la heladería.

Nos quedamos muy impresionadas cuando conocimos a Santa Ángela de la Cruz y pudimos verla de cerca, ya que en el cole hablamos mucho de ella y sabemos un montón de cosas de su vida. Santa Ángela es muy importante para nosotras y pudimos quedarnos un ratito junto a ella y ofrecer nuestra oración personal a Jesús.

Con toda esa ilusión preparamos nuestro corazón para cantar la misa de Apertura del 150 aniversario de la fundación de las Hermanas de la Cruz. Unimos nuestras voces con el resto de niñas que venían de otros puntos de España y juntas “derramamos amor entre los más pequeños”. Además, algunas tuvimos la suerte de que nuestros padres nos acompañaran en este viaje tan especial.

Pero, todavía nos sorprendieron un poquito más, cuando nos pidieron cantar una segunda vez en un salón desconocido. Llegamos y estaba todo lleno de Hermanas. ¡Madre mía, se las veía disfrutar un montón con las canciones tan bonitas que habíamos preparado! Incluso Madre nos felicitó por la sonrisa e ilusión con la que estábamos cantando.

¡Vaya viaje tan especial! Aunque… volvimos muy cansadas, ya hemos recuperado toda nuestra energía y estamos preparándonos para volver al final de este mágico curso. Por cierto, las profes nos dicen algo así como que “nos ha cambiado la cara” tras este viaje, debe de ser que no se nos quita la sonrisa de felicidad.

Elisa y Sofía (4.º Primaria)

Scroll al inicio