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Papá, mamá,… ¡al cole!

Ser padres es una tarea maravillosa pero también compleja, de ahí que haya que dedicar tiempo a prepararse.

Por segundo año consecutivo ha arrancado en nuestro colegio la Escuela de Padres de la mano de Clemente Guerra y María del Carmen Sanz.

A partir de casos como el siguiente comienza la reflexión y el debate:

Ainhoa, de 8 años, juega en la cocina con una taza vacía durante el desayuno mientras su madre leía noticias en el móvil. Comienza un diálogo entre madre e hija:

«– Madre: Lo romperás, siempre rompes las cosas.

– Ainhoa: No es verdad. (Y, justo entonces, la taza cayó al suelo y se rompió).

– Madre: ¡Ya está bien!, ¡qué tonta! ¡Lo rompes todo!

– Ainhoa: ¡Tonta tú! Rompiste el plato preferido de mi hermana.

– Madre: ¡Llamas tonta a tu madre! ¡Eres una maleducada!

– Ainhoa: ¡Maleducada, tú! Me llamaste tonta primero.

– Madre: ¡Ni una palabra más! ¡Vete a tu cuarto enseguida!

– Ainhoa: ¡Venga, oblígame!».

Es una escena que puede mantener una madre con su hija, después de haber cometido alguna  travesura, que ha causado un daño. Un ejemplo de los casos abordados por un grupo de padres y madres en una clase de nuestro centro. “¿Qué hacemos cuando ocurre algo parecido en casa y se ha perdido el respeto entre unos y otros?”, pregunta Mari Carmen. Después de escuchar las diferentes interpretaciones, Mari Carmen recomienda no “entrar al trapo” porque meterse en este tipo de peleas no es la solución.

Por su parte, Clemente insiste en la importancia de saber combinar la ternura y la firmeza y recuerda a los padres que el niño no necesita gritos, amenazas y castigos, sino un ejemplo al que seguir, además del autocontrol y el manejo de ciertos valores. También se refiere  al término de “acariciar los sentimientos” y así evitar conflictos y conductas indeseables. Y es que asegura que el éxito de la educación de un menor no está en la respuesta del hijo sino en la actitud del adulto y en el proceso que lleva a cabo. “Es importante que los adultos no se desmoronen aunque su hijo le falte al respeto  y que compruebe que no ha perdido la seriedad en todo el proceso educativo”. También subraya la importancia que tiene que los adultos pidamos perdón cuando “metemos la pata”.

Este matrimonio cuenta con 40 años de experiencia en la Escuela de Padres. Comenzaron a ir de novios a cursos sobre la educación de los hijos como alumnos y, después, como formadores en más de 60 colegios, sobre todo de Valladolid y provincia aunque también en otros puntos de la Comunidad. Además de venir a nuestro colegio, Clemente y Mari Carmen imparten el curso “Educarse para educar”, a tres grupos en este trimestre en la provincia de Valladolid y, en otros dos centros, “Educar en la adolescencia”, uno de ellos situado en Palencia.

Una demanda que, a su juicio, ha ido en aumento en los últimos años y hoy es aún más urgente. “El mundo es más complejo y ahora es más difícil educar. Se han perdido referencias donde anclar certezas. Los padres ahora están desbordados y angustiados, al comprobar que son otros los que educan a sus hijos”, expresan Clemente y Mari Carmen en una entrevista realizada a un periódico.

A lo largo de varias sesiones, estos profesionales de la educación proporcionarán a los padres, tíos e incluso abuelos de nuestro colegio recursos que les ayuden a corregir conductas y prevenir conflictos así como contar con herramientas para fomentar las virtudes.

El diálogo, el análisis y el humor fueron los ingredientes de la primera sesión para mantener la atención de nuestras familias ¡Aún estás a tiempo de unirte a la próxima sesión el 1 de febrero!

Desde aquí queremos mostrar nuestro agradecimiento a Clemente y Mari Carmen por su dedicación, disponibilidad y empeño en enseñarnos el arte de educar a nuestras pequeñas. A continuación te dejamos algunos ejemplos de las ideas tan importantes que se transmitieron.